Reloj con botón SOS y detección de caídas
Para quien además quiere ver la hora y prefiere un sensor de caídas en la muñeca.
$ 134.500,00
Un botón de ayuda que se lleva puesto, con ubicación y conexión celular, para las personas que no quieren usar reloj.
El colgante GPS de emergencia es un dispositivo liviano que se usa alrededor del cuello y combina botón de ayuda, conectividad celular y ubicación. Está pensado para personas que no quieren usar reloj, o que necesitan algo más discreto para llevar puesto todo el día. Es una de las formas más simples de tener un botón de emergencia a mano sin depender del celular.
Antes de comprarlo, conviene pensar tres cosas: si la persona va a aceptarlo puesto todo el día, si la zona donde vive y se mueve tiene buena señal del operador que elija, y a quién va a llegar el aviso cuando se presione el botón. Las tres se resuelven en la primera semana de uso y son las que definen si el colgante termina siendo útil o queda guardado en un cajón.
Es un colgante pequeño, con cordón o cadena, que se apoya sobre el pecho. Pesa poco y no interfiere con la ropa. Se recomienda usarlo por dentro de la camisa para que no se enganche. Tiene un único botón grande al frente, que es la función de emergencia. La idea es que la persona lo use siempre puesto, incluso en casa, porque las caídas suelen ocurrir en el baño o en la cocina.
Liviano, no roza la ropa y no se engancha si queda por dentro de la camisa. La persona lo olvida durante el día, que es justamente el objetivo.
Sin menús, sin pantallas ni combinaciones de teclas. El frente del colgante tiene una sola función y eso reduce la posibilidad de apretar lo que no es en el momento menos indicado.
Las caídas suelen ocurrir en el baño o en la cocina, no en la calle. Por eso el hábito es llevarlo puesto todo el día; si la persona se lo saca para dormir, conviene dejarlo en el velador, al alcance de la mano.
Al presionar el botón, el colgante envía una alerta con la ubicación GPS a los contactos o al servicio de teleasistencia configurado. La llamada se activa según el modelo: algunos hacen llamada directa, otros envían el aviso y esperan respuesta. La posición se comparte con la última lectura disponible. Si el usuario está en un lugar cerrado sin señal, el aviso puede demorar o no llegar, como con cualquier equipo celular.
Ese detalle conviene decirlo en voz alta antes de comprar: el colgante depende de la red celular, y eso lo vuelve tan confiable como el celular de la casa, ni más ni menos. En una cocina con paredes gruesas o un sótano, la alerta puede tardar unos segundos más o requerir salir a la ventana.
El GPS sirve para ubicar a la persona en caso de caída o desorientación. Combinado con conectividad 4G, permite ver la posición desde un celular, sin que el usuario tenga que hacer nada. La ubicación se consulta solo cuando se activa una alerta o cuando se pide desde la app, según el modelo. Es una función de emergencia, no de control permanente. Conviene aclararlo con la persona que lo va a usar: saber que la ubicación se comparte en una emergencia suele ser más tranquilizador que saber que se puede mirar en cualquier momento.
Cuando se activa una alerta, el aviso viaja con la última posición GPS registrada. Si la persona se desorientó caminando, el familiar ve el punto en un mapa desde su propio celular y puede ir a buscarla sin llamar a nadie más.
Igual que cualquier celular: en las ciudades funciona bien y puede fallar en un sótano, un ascensor o una zona rural con poca señal. Antes de confiar en el colgante, vale la pena probarlo en el domicilio y en los lugares donde la persona pasa el día.
La ubicación no se consulta de forma permanente ni genera un historial de recorridos. Se comparte cuando hay una alerta o cuando se pide desde la app, según el modelo. Es un dato útil para resolver una situación concreta, no para seguir a nadie.
La batería dura varios días con uso normal, y menos si el GPS se consulta seguido o si la señal es débil. Se carga con un cable USB y avisa cuando queda poca autonomía. La recomendación es cargarlo durante la noche, como el celular. Si la persona olvida cargarlo, conviene configurar un aviso de batería baja para un familiar.
El hábito que mejor funciona es simple: el colgante se enchufa en el mismo momento en que el celular o el audífono se ponen a cargar, en el mismo lugar de la casa. Así no depende de que alguien se acuerde, sino de una rutina que ya existe.
El colgante funciona con tarjeta SIM 4G de los operadores que operan en Argentina. La cobertura depende de la zona, igual que con cualquier celular: en ciudades suele ser buena, en zonas rurales o en interiores muy cerrados puede fallar. Conviene verificar la cobertura del operador en el domicilio y en los lugares donde la persona se mueve habitualmente.
El colgante gana cuando la persona no quiere usar reloj, cuando prefiere algo más liviano, o cuando necesita un botón que esté fuera de la vista. El reloj gana cuando además se quiere ver la hora, o cuando se busca un sensor de caídas más sensible. En la práctica, muchas familias prueban uno y, si la persona no lo adopta, cambian al otro. Probarlo unos días ayuda a decidir.
Si después de unos días la persona no lo adopta, cambiar de formato es una decisión razonable, no un fracaso. Cualquiera de los dos es mejor que ninguno.
La puesta en marcha es rápida: cargar la SIM, configurar los contactos de emergencia, definir si el aviso va a un familiar o a un servicio de teleasistencia y probar el botón una vez. Esa prueba inicial es importante, porque confirma que el aviso llega al destinatario correcto. Si el colgante se va a usar fuera de casa, conviene verificar la cobertura en la calle también.
Se carga la SIM 4G, se completa la batería y se prueban los contactos de emergencia desde el mismo lugar donde va a usarse. Si esa prueba falla, conviene resolverla antes de entregarlo y no después.
Conviene hacer una prueba real con el familiar o el servicio que recibe el aviso, en un horario normal, para que todos sepan cómo se ve una alerta y qué se hace cuando llega. Después, esa prueba se repite una vez por mes.
El colgante se usa puesto, no guardado en un bolsillo ni en la cartera. Si la persona se lo saca para dormir, la recomendación es dejarlo en el velador, al alcance. Conviene revisar la carga todos los días y probar el botón una vez por mes con el contacto de emergencia, para confirmar que todo sigue funcionando. La constancia en el uso es lo que hace la diferencia.
La experiencia de las familias que lo adoptan bien suele ser la misma: el colgante se convierte en una parte más de la rutina de salir de casa, como las llaves o los anteojos. Si la persona siente que lo lleva por decisión propia y no por control, lo mantiene puesto. Ahí está la diferencia entre un dispositivo que sirve y uno que se queda en un cajón.
Las dudas que más aparecen cuando una familia está decidiendo entre un colgante y otra alternativa para una persona mayor.
La batería dura varios días con uso normal, y menos si el GPS se consulta seguido o si la señal es débil. Se carga con cable USB y avisa cuando queda poca autonomía. La práctica más simple es cargarlo durante la noche, en el mismo momento en que se carga el celular de la casa.
Según el modelo, la ubicación se consulta cuando se activa una alerta o cuando se pide desde la app. Es una función de emergencia, no de control permanente. Vale aclararlo con la persona que lo va a usar, porque saber cuándo se comparte la ubicación cambia la forma en que se acepta el dispositivo.
Puede demorar o no llegar, igual que con cualquier equipo celular en esa misma situación: un ascensor, un sótano o una zona rural con poca cobertura. Por eso conviene verificar la señal en el domicilio y en los lugares donde la persona se mueve habitualmente antes de confiar en el aviso.
Se puede abonar por transferencia bancaria, contra reembolso al recibir el pedido, o con tarjeta de forma presencial al retirar en el local de Av. Corrientes 3487, en Buenos Aires. Las condiciones de envío y devolución están detalladas en las páginas correspondientes.
El colgante lleva su propia tarjeta SIM 4G y no depende del celular de la persona que lo usa. Sí conviene que el familiar o el servicio que recibe el aviso tenga un teléfono a mano, porque allí llega la alerta con la ubicación cuando se presiona el botón.
Para quien además quiere ver la hora y prefiere un sensor de caídas en la muñeca.
$ 134.500,00
Teclas grandes, volumen alto y llamada directa a los contactos guardados.
$ 96.700,00
Avisa con luz y sonido cuando toca cada toma, sin depender de que alguien lo recuerde.
$ 58.400,00
Compañía, recordatorios en voz alta y música en la misma habitación.
$ 89.300,00
Podés escribirnos contando la situación de la persona y el barrio donde vive. Contestamos dentro del horario de atención, con la información de cobertura y ensayo antes de que compres.
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